tanto vivir y solo era una espera

t a n t o v i v i r y s o l o e r a u n a e s p e r a

21 mar. 2010

EL SECRETS DEL MAG LARI


Hoy he asistido a una doble función del espectáculo Secrets, del célebre ilusionista catalán Mag Lari, estimulante ejemplo, sabio consejero, querido amigo. Las segundas partes nunca fueron buenas, salvo en The godfather y en los espectáculos en directo, donde uno ha calentado, se ha puesto a tono, y lo repite con una única pretensión: bordarlo. Tan es así, que la primera vez yo he escrito El padrino, pero, en una segunda lectura de mi texto, he apostado por una versión más pedante de mí mismo y he escrito el nombre en su versión original. Erudición, por cierto, ahora en entredicho por este comentario, pero al caso es lo que importa (¿acaso importa?). Aunque no en este post, donde yo he venido a hablar de Mag Lari, el mago de los teatros.
Mag Lari es un mago porque hace magia, porque el público se va con esa sensación de haber asistido al espectáculo de lo mágico, de lo imposible (alguno diría "de lo inefable"), y eso me interesa. De manera que la teorización innecesaria sobre el arte de la magia, o el birlibirloque, la prestidigitación (etimológicamente, la "prestigiación"), el ilusionismo de tubo de ensayo, de laboratorio, la llamada "magia-para-magos" no me interesa.
O no de ese modo en que yo, como espectador, disfruto de una tarde sorprendente de magia y me voy a la cama, o a este texto, con una sonrisa en la boca y un nudo en las neuronas, cuyos axones se preguntan: ¿cómo coño lo habrá hecho?.
Como siempre, ha sido un placer.

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