tanto vivir y solo era una espera

t a n t o v i v i r y s o l o e r a u n a e s p e r a

3 oct. 2013

Columbia university.


"Porque belleza y sabiduría y justicia sólo existen en lo hecho a pedazos" (I. Calvino)


Hoy me he metido en google: hasta aquí, todo normal. He escrito "Columbia university" y he pinchado en mapas. Porque quería saber exactamente dónde estaba, en qué zona de Manhattan. Y del mundo. A qué calles da. Desde mi piso de Chamartín buscando un barrio neoyorquino con el portátil, mientras decido qué cenar, o a dónde ir. Que van pesando los años sin que uno se aclare con los horarios, ni con los mapas.

David pasea despacio por el campus de la Columbia sin saber a dónde llevar una carpeta o un libro. Si saberse llevar. Deshaciéndose. Porque David se erosiona, mengua, se le desgasta su propia identidad. La identidad es tragedia, dijo uno, y David es pura identidad. Me lo imagino despacio, porque la imaginación todavía permite lentitud, retardo, y yo me imagino a David con detención y detalle, agotado de identidad y apenas derramando -iba a poner desangrando- todo su lirismo sobre el alejado asfalto de una calle.

No sé si mi problema es cenar o esta irracional nostalgia transatlántica por un campus que no sé ni entiendo. Columbia university, ya digo, y ese David sacado de una novela de Philip Roth o de un fotograma de John Ford, ese David incapaz de leer en Central Park, distraído, o atraído, o persuadido por el mundo todo, siempre.

Encender el portátil (ya estaba encendido, en realidad), abrir google, y buscar al amigo lejano para ver si él sabe decirte dónde estás.