tanto vivir y solo era una espera

t a n t o v i v i r y s o l o e r a u n a e s p e r a

22 nov 2010

El náufrago metódico

Como el náufrago metódico que contase las olas que le bastan para morir;
y las contase, y las volviese a contar, para evitar errores,
hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.
(Luis Rosales)
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9 nov 2010

Zapato




Si no quieres quedarte a mirar la tormenta,
yo la miro por ti.
(G. Iglesias)

Ni bota, ni mocasín:
solo un zapato;
otro zapato.

Solo con zapatos puedo caminar.

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8 nov 2010

A propósito de Homero

En ocasiones, la vigencia de los clásicos se pone en entredicho o, lo que es peor,  la inmensa obra de un minucioso creador queda reducida a una idea memorable, una cita literaria, un cuadro famoso.

Y es que hay cosas que, con el tiempo, suenan a viejo; huelen a viejo; son viejas. Ideas que se apagan en el fluir de los días, agotándose, ahogándose en las aguas oscuras del Olvido.

Al limbo de los clásicos pertenece Homero: tal vez el nombre de alguien que nunca existió.
A él le debemos la Ilíada, que es una historia vieja, la de una ciudad sitiada por el pueblo enemigo, la del choque entre dos civilizaciones: Oriente y Occidente; el antiguo conflicto entre Europa y Asia, que viene a ser una primera versión de lo que después fueron las guerras médicas, las alejandrinas, las pompeyanas, las cesáreas, las bizantinas, las cruzadas, los odios de la raza y la oposición de intereses, el 11-S y lo que vendrá.

Cuando lo antiguo y lo moderno se pueden conjugar en una misma obra, sin duda nos encontramos ante un clásico.

2 nov 2010

Noviembre

"Cuando la muerte quiera
una verdad quitar de entre mis manos,
las hallará vacías"
                 (Cernuda)

Noviembre se abre hueco en las agendas de los que todavía estamos
en abril, ensangrentados, desatentos.
Se abre paso, ya digo, se establece
inevitable y macabro como un despertador,
como el banco que llama a recordarte
lo de tu cuenta descubierta.
Noviembre, teléfono, misantropía.
Las rozaduras semanales.
Las cicatrices de ayer y de mañana.
Y el mundo, honestamente deshuevado
de todos,
de cada uno de nosotros.


Y sin saber muy bien
nada de nada.

18 oct 2010

Reírse de todo

No son pocas las ocasiones en las que se abre el debate sobre si la comedia debe o no debe reírse de todo.

Por un lado, los hay exaltados protectores del respeto hacia ciertos temas, como la religión, la política o según qué oscuro rincón de la sexualidad. Temen que hacer comedia de ello pueda banalizarlo. Por otro lado, los que más allá de buscar la simple destrucción, quieren que el humor cumpla su destino terapéutico. La polémica está servida.

Voy notando que detrás de un cómico que trata sin pudores temas incómodos provoca un efecto catártico en el espectador que me recuerda al origen de la tragedia griega. El auditorio no queda indiferente. Jodorowski tenía razón: el arte que no cura no es arte.

De igual modo, se va viendo cómo detrás de una actitud de indignación hacia ciertos temas hay una clara búsqueda del ansiado protagonismo, una muestra irreverente del derecho a opinar a toda costa, unas carencias cognitivas desalentadas por el "miedo a lo desconocido". O la rabia lógica del que se sabe tocado; y hundido.

Toda realidad es susceptible del zarpazo, a veces mortal, de la comedia. Cualquier principio, vivencia o reflexión está expuesta al irreverente y corrosivo elixir de la mofa. De todo puede uno partirse el culo.

Y quien se pica, ajos come.


5 oct 2010

Octubre

Sin saber llegar, hemos llegado a octubre, que sólo es un mes y sólo es un otoño, una hoja que cae, un sol que titubea. "Nadie podría juntar las hojas de un otoño", dijo aquel, y yo lo que digo es ¿para qué? Pero nunca lo digo muy en serio.

Estamos y somos en octubre. Bautizados -o arañados- por las primeras lluvias de los últimos días de este año que se me antoja lejano y prescindible. Somos octubre, somos el lunes que bosteza, el martes de todavías, el miércoles de quizá. El trepidante fin de semana que aterriza en jueves, porque aterriza en jueves, y se van juntando sus horas, apelmazando, como las hojas en la calle que nadie podría juntar nunca del todo.

Octubre se deshace como el hielo que llora de frío; se hace noviembre, se anoviembra y se tuerce y se desgasta, como un plumín, como una tiza, como un viejo chiste que antes fue gracioso.

Como cualquier octubre por el que ya pasé; como tantos octubres que todavía esperan.


29 jun 2010

Ida de olla


Hoy se me fue la olla y pensé que venías a cenar: yo hacía pasta. Y no me salía mal. Ni bien. Jóder: es pasta.
Íbamos al sofá a dormir... una nueva película. -¿Ya te has dormido? -Que nooo..., que era un pestañeo largo...
Y te acompañaba a la cama y nos dormían las últimas caricias.
Después me levantaba a corregir (morir, tal vez soñar), toda la noche, con meditadas y furtivas visitas bajo el edredón de la madrugada.
Y la mañana era de café, huevos revueltos y tus ojos entreabiertos pidiendo cinco minutos más, dúchate tú, ven conmigo un rato; -joe, que no, que luego pillo atasco.

Pero no es nada. Sólo que se me fue la olla.